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¡Hola!, ¿Cómo han estado?
Sé que prometí hacer lo posible por publicar una nueva entrada al menos una vez por semana (¡y en verdad lo he intentado!), pero entre una cosa y otra, por ahora lo mejor que he conseguido es actualizar el blog cada 15 días. Pero no se preocupen, no desfalleceré y seguiré intentando publicar entrada al menos una vez por semana.
Hace algún tiempo toqué el tema de la inspiración en una entrada (¿Hay que estar inspirado para escribir?), pero esta vez quiero abordarlo desde una perspectiva diferente o complementaria.
Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la inspiración es un “Efecto de sentir el escritor, el orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo.“
Muchos escritores equiparan la inspiración a las musas: criaturas caprichosas que aparecen y desaparecen cuando se les da la gana, haciendo de las suyas con el escritor en los momentos menos esperados.
Si bien concuerdo en que las ideas pueden ocurrírsenos de manera aleatoria; también creo que podemos ayudar a nuestra mente a estar más perceptiva a ellas y captarlas cuando aparezcan, e incluso promover su aparición.
En esta entrada me voy a centrar en el último punto: promover la aparición de las ideas. Para ello, en el libro “Wonderbook: The Illustrated Guide to Creating Imaginative Fiction” de Jeff VanderMeer y Jeremy Zerfoss, nos hablan de cinco puntos puntos de entrada para encontrar inspiración:
Sé que prometí hacer lo posible por publicar una nueva entrada al menos una vez por semana (¡y en verdad lo he intentado!), pero entre una cosa y otra, por ahora lo mejor que he conseguido es actualizar el blog cada 15 días. Pero no se preocupen, no desfalleceré y seguiré intentando publicar entrada al menos una vez por semana.
Hace algún tiempo toqué el tema de la inspiración en una entrada (¿Hay que estar inspirado para escribir?), pero esta vez quiero abordarlo desde una perspectiva diferente o complementaria.
Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la inspiración es un “Efecto de sentir el escritor, el orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo.“
Muchos escritores equiparan la inspiración a las musas: criaturas caprichosas que aparecen y desaparecen cuando se les da la gana, haciendo de las suyas con el escritor en los momentos menos esperados.
Si bien concuerdo en que las ideas pueden ocurrírsenos de manera aleatoria; también creo que podemos ayudar a nuestra mente a estar más perceptiva a ellas y captarlas cuando aparezcan, e incluso promover su aparición.
En esta entrada me voy a centrar en el último punto: promover la aparición de las ideas. Para ello, en el libro “Wonderbook: The Illustrated Guide to Creating Imaginative Fiction” de Jeff VanderMeer y Jeremy Zerfoss, nos hablan de cinco puntos puntos de entrada para encontrar inspiración:

