miércoles, 4 de marzo de 2015

Los desafíos de lectura, una espada de doble filo


Este año por primera vez me inscribí en un desafío de lectura. Lo hice porque el año pasado no leí tantas novelas como me hubiera gustado y, teniendo en cuenta que quiero mejorar como escritora, la lectura continua es algo fundamental.

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Al principio no estaba muy segura cuántos libros poner como desafío: ¿10?, ¿20?, ¿30?, ¿50?, ¿100? Así que lo que hice fue preguntarme cuáles eran mis objetivos principales con el desafío y esta fue la conclusión a la que llegué:

- Quería leer al menos una novela por mes.

- Quería obligarme a terminar de leer las novelas que empiezo (pues tengo la costumbre de abandonarlas si no me gustan). La razón de este objetivo, es que considero que se aprende mucho tanto de las buenas como de las malas historias o, mejor dicho, tanto de las historias que me gustan como de las que no (ya que el hecho de que una historia no me guste no la hace necesariamente mala).

- Quería poder leer con calma y disfrutar de la lectura a mi ritmo.

- Quería tener tiempo suficiente para analizar las novelas que leo. Quería tiempo para darme cuenta por qué una novela me gusta y por qué otra no. Quería espacio para pensar qué le cambiaría a una novela para que me gustara más o qué hacía especiales a las novelas que me gustaban.

- No quería ponerme un número demasiado alto como meta, porque usualmente leo mucho sobre escritura literaria y para mi desafío solo quería contar novelas.

- Quería tener suficiente tiempo para realizar otras actividades, y sobre todo para trabajar en mis proyectos de escritura (“UVELT” y “Z”).

Teniendo en cuenta lo anterior, me decanté por el mínimo de 12 novelas en el año. Si leo más, fantástico; pero solo con que alcance mi meta, está bien.

Lo que me gusta de esta meta es que me parece bastante alcanzable y suficientemente holgada, teniendo en cuenta que cuando un libro en verdad me emociona, puedo devorarlo en menos de una semana (o, dependiendo del tamaño, incluso en unas pocas horas). Pero también me plantea ciertas dificultades, como obligarme a terminar una novela incluso aunque ya no quiera leerla más (eso me está pasando ahora con el tercer libro de la “Saga de los Confines” de Liliana Bodoc. Mi meta era leerlo en enero y no llegué ni a la mitad. En febrero me leí los cuatro libros que componen otra saga y todavía no he logrado terminar el de enero, pero ahí voy, poco a poco y aprendiendo mucho por el camino).

Hasta aquí todo bien, ¿verdad? Estoy usando el desafío de lectura para motivarme a cumplir unos objetivos sin descuidar otros que también son importantes para mí. Sin embargo, mientras me empapaba sobre el tema de los desafíos de lectura, encontré que el panorama no siempre era tan claro. Descubrí que, para algunas personas, los desafíos de lectura se habían convertido en un cielo tormentoso del que no lograban escapar.

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Encontré varios comentarios de personas que habían olvidado el placer de la lectura y se habían convertido en autómatas. Ya no elegían sus libros por gusto o interés, sino por el número de páginas. Muchos habían dejado de lado otras actividades que disfrutaban, solo para poder alcanzar la cifra que se habían auto-impuesto para el desafío. Incluso recuerdo haber leído en algún lado, sobre personas que en vez de disfrutar las festividades con su familia (en diciembre), se habían encerrado aparte con un montón de libros, angustiadas porque iba a llegar el primero de enero y ellas no habían alcanzado aún su meta del desafío de lectura.

Creo que el sentir de muchas de estas personas se resume bastante bien en la experiencia que Isla McKetta, novelista y crítica de libros, compartió en el blog Book Reviews & The Written Word:


“The Goodreads Reading Challenge lived up to its name. I read more books this year than any before. But it changed me. Before I assigned a goal, reading was where I found relaxation and inspiration. By following my whims, I serendipitously discovered the right books at the right time to write my books. But that goal turned me into a page turning machine instead of a reader.

I want my life back. I’m off to read a stack of books (I won’t commit to a number). Please don’t interrupt me.”

Traducción:

El Desafío de Lectura de Goodreads le hizo honor a su nombre. Leí más libros este año que nunca antes. Pero me cambió. Antes de ponerme una meta, la lectura era donde yo encontraba relajación e inspiración. Siguiendo mis impulsos, descubría por casualidad los libros adecuados en el momento adecuado para escribir mis libros. Pero esa meta me convirtió en una máquina pasa-hojas en vez de una lectora.

Quiero mi vida de vuelta. Voy a irme a leer una pila de libros (no me propondré un número en específico). Por favor, no me interrumpan.



Así que, ¿son malos o buenos los desafíos de lectura?

Como muchas cosas en la vida, considero que en sí mismos no son ni malos ni buenos. El que resulten beneficiosos o dañinos para nosotros depende de cómo los usemos y los asumamos.

Usados adecuadamente, los desafíos nos pueden motivar y ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos. Usados inadecuadamente, se pueden convertir en una prisión que nos aparta de los demás y boicotea el resto de nuestra vida.

La clave, desde mi punto de vista, está en tener las cosas claras desde el principio:

¿Con qué propósito asumo este desafío de lectura?

¿Cuál es mi objetivo u objetivos?

¿Qué estoy dispuesta/o a sacrificar para cumplir esos objetivos?

¿Esos objetivos valen la pena el sacrificio?, ¿Por qué?

Una vez resueltas estas preguntas, estaremos en mejores condiciones para decidir si vale la pena o no embarcarnos en un desafío de lectura y cuántos libros deberíamos ponernos como meta. 

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¿Han participado en algún desafío de lectura?, ¿Cómo ha sido su experiencia?


¡Nos estamos leyendo!

(o^_^o)/

2 comentarios:

  1. Solo pasaba por auqi5 de marzo de 2015, 08:15

    Cuando lei la parte donde decias que no querias leer mas algún libro me acordé de un articulo que lei hace poco

    http://www.nintenderos.com/2015/03/articulo-bloqueo-del-jugador/

    Se que no tiene nada que ver con libros y lectura, pero me hace pensar que incluso los humanos pueden llegar a cansarse de algo que les gusta si se hace en exeso. Bueno, como dicen por ahí, todo exceso es malo.

    12 libros por año suena bien (o un libro por mes) pero como todo creo que lo mejor es no dejarse agobiar por eso. Es decir, si llega noviembre y has leido 5 libros, no creo que sea bueno clavarse a leer los 7 libros que te faltan como loca cumplir tu objetivo.

    Animo ^_^

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    1. Sí, estoy de acuerdo con lo que dices. Ya me ha pasado incluso con la escritura, que es mi gran pasión. La variedad y los descansos son importantes en la vida para no sobrecargarnos ni bloquearnos.

      El artículo que comentas me resultó muy interesante. Yo misma ando ahora en una especie de "bloqueo del jugador" porque borré sin querer una partida que llevaba avanzada y no quiero tener que volver a hacerlo todo de nuevo.

      Con el libro que me está dando guerra, lo que estoy intentando es leérmelo en pequeñas dosis: un capítulo cada vez que lo abro (los capítulos tienden a ser más bien cortos).

      Jajaja... tienes razón. Haré lo posible por cumplir mi meta de leer doce libros este año, pero sin llegar a extremos ni poner patas arriba mi vida solo para cumplirla.

      ¡Gracias por los ánimos!

      ^_^!

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