miércoles, 6 de abril de 2016

Bitácora de Escritura: Día 6 del CampNaNo de abril 2016

¡Hola!

¿Cómo han estado?

Hoy estreno una sección que hace rato quería llevar en el blog. Se trata de una bitácora en la que anotaré cómo voy con mis metas de escritura y lo que ha pasado últimamente. También daré cuenta de avances y retrocesos, obstáculos, reflexiones y descubrimientos.

Así que, empecemos:

Fuente

Hasta ahora el campamento va bastante bien, aunque ha tenido sus altibajos.

En la parte superior derecha del blog he colocado un gadget para llevar el conteo de palabras. Mi meta para este campamento es escribir 30.000 palabras. Lo que planeo hacer con estas palabras es explorar el inicio de Z (una historia de fantasía). Por inicio entiendo el primer 25% de lo que sería la primera novela (ya que pienso que contar la historia completa me llevará al menos dos libros y probablemente tres).

Como estoy mentalizada en explorar y no en construir algo fijo, tengo la mente mucho más abierta durante este campamento. Para el primer día anoté la sinopsis de algunas posibles secuencias de inicio hasta que di con una que me gustó lo suficiente y la escribí. A partir de ahí estoy continuando, siempre evaluando distintas posibilidades y determinado cuáles quiero explorar mediante la escritura de escenas.

En el día cuatro del campamento me sucedió algo curioso: hasta ese momento llevaba escribiendo en tercera persona, pero al empezar una nueva escena comencé a escribir en primera persona, narrándolo todo con la voz de mi protagonista. Fue un momento mágico, la verdad. Al narrar en tercera persona había estado teniendo problemas para visualizar con claridad las escenas que escribía, pero al cambiar espontáneamente a primera persona todo comenzó a fluir con una naturalidad que me sorprendió. Por eso he decido continuar explorando la novela en primera persona. Aunque no es que no hubiera considerado la primera persona antes, es solo que si es el protagonista el que cuenta la historia pues él ya sabe el resultado, y según mi concepto inicial era importante que el protagonista no supiera el desenlace del primer libro. Pero ahora me di cuenta que eso no importa, mi concepto se ha expandido y se ha hecho mucho más grande y complejo de lo que era cuando lo planteé en un inicio. Ahora ya no importa que mi protagonista sepa de antemano el desenlace, porque lo que quiero contar es algo mucho más profundo y que va más allá del desenlace del primer libro (que era en torno al que giraba mi concepto inicial).

Voy un poco atrasada con el número de palabras, pero no mucho (menos de un día de atraso). Por eso considero que, en comparación con otros campamentos, hasta ahora me está yendo muy bien. Pero como dije, no todo ha sido color de rosa. Al ser una historia tan compleja, a veces me paralizo frente a su enormidad y comienzo a procrastinar,  a buscar excusas para hacer cualquier cosa menos ponerme a escribir. Afortunadamente la cabaña en la que estoy es bastante activa y participar en sprints con mis compañeras me ha ayudado mucho a avanzar en mi meta de palabras (los sprints son el equivalente a una carrera de velocidad en escritura: nos ponemos un tiempo límite y escribimos tantas palabras como podamos).

Después de probar varios tiempos para los sprints (5, 10, 15, 20, 30 y 60 minutos) he concluido que los que mejor me funcionan son los de 15 minutos, ya que no son tan cortos como los de 5 o 10 que me hacen frenar en pleno impulso y sentirme a medias; pero tampoco son tan largos como los de 20 minutos o más en los que termino por perder combustible pues llego a puntos en los que no tengo muy claro cómo continuar. Además, entre un sprint y otro suelo tomarme unos minutos para planear y visualizar lo que voy a escribir a continuación, lo cual hace que todo fluya mejor y no me quede bloqueada a la mitad de una de estas carreras de velocidad.

Lo que busco en este campamento es aclarar tanto como me sea posible mi visión del primer 25% de la primera novela. Esta meta me gusta porque para lograr esta claridad no necesito tener escenas magistralmente escritas y sin errores, solo necesito tener escenas escritas —sin importar su calidad y explorar una o varias líneas de secuencias lógicas. La medida de mi avance en esta meta está dada entonces, no por el número de palabras que escriba, sino por la claridad mental que estas aporten a la visualización de lo que quiero contar en el inicio de la novela y a cómo lo quiero contar. Sin embargo, hay que aterrizar las metas abstractas en algo concreto, y el objetivo de 30.000 palabras durante el campamento sirve perfectamente a este propósito. Idealmente, cuando ya tenga claro el inicio de la novela, podré concretarlo aún más haciendo un Pre-Make del mismo.  

Creo que aún se me quedan algunas cosas en el tintero, pero de momento no me vienen a la mente, así que las dejaré para una nueva entrada de bitácora.

¡Nos estamos leyendo!

(o^_^o)/

2 comentarios:

  1. Pues mucha suerte con el Nano. La verdad es que, como cobarde intrínseco que soy, no me atrevo con estos retos. O quizá no es cobardía, es que sé lo difícil que es compaginar un reto de este tipo con el resto de tu vida —mira, ventajas de hacer el campamento; aislarte con otros escritores—. Por eso admiro a los que os atrevéis. Pues nada, sólo queda decir... ¡Adelante!

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    1. Muchas gracias por comentar y por los ánimos que me das :)

      Tienes razón en lo de compaginar el reto con el resto de la vida. Estos días he estado bastante ocupada con otras cosas y he descuidado un poco el campamento, así que me toca ponerme de nuevo las pilas.

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